Hoy hemos celebrado el Día Internacional de la Palabra con una jornada cargada de simbolismo y emoción, en la que la palabra se erigió como eje vertebrador del encuentro, la reflexión y la convivencia. El acto contó con la presencia de destacadas autoridades y representantes institucionales, así como con numerosos miembros de nuestra comunidad, que quisieron sumarse a esta celebración tan significativa.
Entre las autoridades asistentes se encontraban Don Javier Úbeda Nieto, Delegado de Castilla-La Mancha; Don Rubén Torres Moratalla, Alcalde de Quero; Don Pablo Rodríguez Encinas, Concejal Delegado de Educación, Cultura y Patrimonio; y Doña Cristina María Montes Vidaña, directora del CIP Santiago Cabañas, cuya implicación y apoyo pusieron de manifiesto la relevancia de esta jornada en el ámbito educativo, cultural y social.
Durante el acto, la directora del centro presentó la participación de los niños y niñas, uno de los momentos más emotivos de la celebración. Los menores compartieron las palabras que ellos mismos habían elegido para expresar los valores que consideran esenciales en sus vidas: familia, respeto, alegría, amor, España y madre. Estas palabras, sencillas pero profundamente significativas, ofrecieron un reflejo auténtico y sincero de los pilares que conforman nuestra identidad colectiva.
La participación activa del pueblo resultó especialmente enriquecedora, evidenciando la fuerza de la palabra como herramienta de unión, diálogo y convivencia. A través de las distintas intervenciones, quedó patente cómo el lenguaje nos permite expresar sentimientos, transmitir valores y construir comunidad.
En esta edición, Doña Andrea Carrasco Ayuso resultó ganadora con la palabra “Raigambre”, una elección que simboliza nuestras raíces, la pertenencia y el vínculo con nuestra historia y tradiciones. Una palabra que nos recuerda que el lenguaje no solo nombra la realidad, sino que también nos conecta, nos sostiene y nos permite compartir vivencias y experiencias comunes.
Esta celebración del Día Internacional de la Palabra ha sido, en definitiva, un homenaje a aquello que nos une, nos representa y da sentido a nuestra historia colectiva: la palabra como legado, como puente entre generaciones y como expresión viva de nuestra identidad.



