diseo libro 2          "La Fundación César Egido Serrano se creó para proponer que la palabra sea la herramienta de convivencia entre culturas y religiones y frente a toda violencia". LAZOUKRANIA

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Fallo de la III Edición del Concurso Internacional de Microrrelatos Fundación César Egido Serrano - Museo de la Palabra

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El Jurado Internacional del Concurso Internacional de Microrrelatos ha levantado Acta, con los siguientes resultados

ACTA DEL JURADO

 

El Jurado Internacional de la III Edición del Premio Internacional de Microrelatos Fundación César Egido Serrano, Museo de la Palabra, compuesto por:

Excelentísimo Señor Embajador D. Jérôme Bonnafont, Embajador de Francia

Excelentísimo Señor Embajador D Tadeu Soares, Embajador de Portugal

Excelentísimo Señor Embajador D. Francisco Bustillo Bonaso, Embajador de Uruguay

Excelentísimo Señor Embajador D. Pietro Sebastiani, Embajador de Italia

Excelentísimo Señor Embajador D. Satoru Satoh, Embajador de Japón

Excelentísimo Señor Embajador D. Yuri.P. Korchagin, Embajador de Rusia

Excelentísimo Señor Embajador D. Franciscos Verros, Embajador de Grecia

Excelentísimo Señor Embajador D. Paulo Cesar de Oliveira Campos, Embajador de Brasil

Excelentísimo Señor Embajador D. Rudolf Lennkh, Embajador de Austria

Excelentísimo Señor Embajador D. Cornelis Van Rij, Embajador de Países Bajos

Excelentísima Señora Embajadora Dña. Cecilia Julin, Embajadora de Suecia

Excelentísimo Señor Embajador D. Ghassan Almajali, Embajador de Jordania

Excelentísimo Señor Embajador D. Hilal Bin Marhoon salim Al Maamari, Embajador de Omán

Excelentísimo Señor Embajador D. Kostadin Kodchabachev, Embajador de Bulgaria

Excelentísimo Señor Embajador D. Neven Pelicaric´, Embajador de Croacia

Excelentísimo Señor Embajador D. Jan Skoda, Embajador de Eslovaquia

Excelentísimo Señor Embajador D. Altai Efendief, Embajador de Azerbaiyán

Excelentísimo Señor Embajador D. Norman García Paz, Embajador de Honduras

Excelentísimo Señor Embajador D. Patrick Van klaveren, Embajador de Mónaco

Excelentísimo Señor Embajador D. Antonis Toumazis, Embajador de Chipre

Excelentísima Sra. Embajadora Dña. Aminta Buenaño, Embajadora de Ecuador

Excelentísimo Señor D. Marcial Marín Hellín, Consejero de Educación, Cultura y Deportes de Castilla la Mancha

Excelentísimo Señor D. Fernando Jou, Delegado del Gobierno de Castilla la Mancha

Una vez leídos los 36 relatos finalistas, que previamente se han seleccionado, de entre los 22.571 recibidos de 119 Países, por un Jurado técnico, compuesto por 20 catedráticos y profesores, ha emitido sus votos, de los que se desprenden los siguientes premios:

Primer Premio dotado con veintemil dólares, (20.000 $), otorgado a D. Armando Macchia, natural de Argentina, por el relato “el Francotirador”.

Accésit en lengua inglesa, dotado con dosmil dólares (2.000 $), otorgado a D. Daniel Moreau, natural de Chicago, Estados Unidos, por “El Viejo Paciente”.

Accésit en lengua Árabe, dotado con dosmil dólares (2.000 $), otorgado a D. Tarek Emam, natural de El Cairo, por “Un Ojo”.

Accésit en lengua Hebrea, otorgado a Yinon Tal, natural de Israel, por “La Libertad”.

La Fundación Cesar Egido Serrano - Museo de la Palabra, ratificó el acuerdo del Jurado, y comunicó a los agraciados, así como a los finalistas esta decisión, dando fe de ella y trasladándola así mismo a los medios de comunicación.

Adjuntamos el relato ganador y los Accésits traducidos al Español.

Relato ganador:

EL FRANCOTIRADOR
Todos los días, mientras esperaba el ómnibus, un niño me apuntaba desde un balcón con el dedo, y gatillaba como un rito su arma imaginaria, gritándome “¡bang, bang!”. Un día, solo por seguirle el rutinario juego, también yo le apunté con mi dedo, gritándole “¡bang, bang!”. El niño cayó a la calle como fulminado. Salí corriendo hacia él, y vi que entreabría sus ojitos y me miraba aturdido. Desesperado le dije “pero yo solo repetí lo mismo que tú me hacías a mí”. Entonces me respondió compungido: “sí señor, pero yo no tiraba a matar”.

Accésit en Inglés:

El viejo paciente me dijo que nunca abriese el armario. "Hay un tigre allí y si lo haces nos devorará a los dos", dijo. Como celador, parte de mi trabajo es seguir la corriente a nuestros pacientes, así que acaté los deseos del anciano. Cuando murió, meses más tarde, metí en una bolsa sus escasas posesiones. El armario, sin embargo, lo dejé. Yo también había imaginado las rayas del tigre, los dientes como cuchillas, los bigotes como alambres y los ojos luminiscentes. Me lo imaginé paseándose hacia adelante y hacia atrás dentro del armario esperando a abalanzarse sobre la primera persona lo suficientemente tonta como para abrirlo.

Accésit en Árabe:

Un ojo
Una vez, encontré un ojo tirado en una de las calles, uno real. Incluso cuando me incliné y lo cogí suavemente toqué sus lágrimas. Todavía era capaz de ver un ojo ciertamente diferente de los ojos sinceros esparcidos por las aceras de El Cairo. Continué llevándolo con cuidado para no reventarlo, buscando a alguien para regalárselo. Le estaba mirando de reojo, y lo vi contemplando la ciudad derrotada, sin rostro que mira con él, sin un vecino que le acompaña para ver junto a él. Al final- se me cansó la palma atenta y cargada con él – lo apreté violentamente, hasta que sentí que el mundo se oscureció ante él. En este día en especial, conocí a mucha gente que lo perdieron todo, excepto sus ojos, y sólo en casa, me acordé de que un día, perdí un ojo.

Accésit en Hebreo:

La libertad

La libertad, pregunté y no percibí respuesta.
Abandoné la casa y salí a navegar.
Pregunté dirigiéndome a los peces:
—¿Qué es la libertad?— Y se mantuvo el silencio.
Atravesé continentes, peiné bosques intrincados, intentando obtenerlo de todas las criaturas inteligentes. Consideré, pregunté… Tratando de hallar la información pero fracasé, se equivocaron los bosques, paso en falso en la misión. Entré a las cuevas del desierto, pregunté a mamíferos, aves e insectos. Interrogué a bichos y reptiles-insectos alimañas “a toda clase de alimentos prohibidos.” Afirmaban que esta era una pregunta difícil. Pasé por Reinos grandiosos y lejanos. Pregunté a Reyes y a Plebeyos a Afligidos y Danzarines a Salteadores y a Honestos.
Ninguno me dio una respuesta. Al cruzar el umbral de acceso, al llegar a mi casa llegue a una reflexión en mi paradigma: La libertad se inicia cuando se renuncia a preguntar por ella y finaliza cuando ensanchamos la pregunta.