Escribir un microrrelato de 100 palabras consiste en contar una historia completa con el menor número posible de elementos. Cada palabra debe aportar algo.
Aquí tienes un método sencillo:
- Empieza con una idea única. No intento contar una historia muy amplia. Piensa en un solo conflicto, descubrimiento o giro.
- Elige un protagonista. Basta con un personaje y un objetivo o problema.
- Ve directo a la acción. Evita largas descripciones. Comienza cuando la historia ya está en marcha.
- Construye un giro o un final significativo. Un buen microrrelato suele sorprender, emocionar o hacer reflexionar en la última frase.
- Revisa el texto. Elimina palabras innecesarias, repeticiones y explicaciones. Si algo puede sugerirse en lugar de decirse, mejor.
Una estructura útil podría ser:
- 20 palabras: presentación de la situación.
- 50 palabras: desarrollo del conflicto.
- 30 palabras: desenlace o giro final.
La clave está en lograr que el lector complete con su imaginación lo que el texto solo insinúa. Esa economía de palabras es lo que da fuerza al microrrelato.
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